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Cuándo sientes que alguien es especial para ti y quieres comenzar una relación, piensas será para mí? Será el indicado? Seré correspondida? En fin me gustaba su olor, sus ojos, su mirada, su sonrisa, lo guapo que era, su alegría y la ternura con la que me fue conquistando día a día..

Recuerdo que tenía dos hermanos menores un padre ausente y una madre empresaria que ocupaba el 100% de su vida en sus negocios. Los cuatro primeros meses junto a él fueron los más felices de mi vida Mi primer amor, sentía que lo amaba con locura.
Hasta que un día todo cambio. Mi gran amor se fue lentamente transformando en mi peor pesadilla.

Aquí comienza la historia de una adolescente agredida. Sentía que su mano envolvía lenta y brutalmente mi cuello frágil y débil frente a un robusto cuerpo. A los 17 años lo conocí, él tenía 19. Nunca conocí el dolor físico de ser golpeada por un hombre Sí se le puede llamar hombre. Pero lo fui.una adolescente convirtiéndose en mujer golpeada por lo que hasta ese entonces yo más amaba.
Fueron dos años de un amor enfermizo que fue destruyendo mi autoestima y los miedos fueron apoderándose de mi.

Cuando se juntaban las amigas de mi madre y hablaban de la vida, nunca entendí lo que era la humillación, dolor del alma, y de lo que había que callar.. La violencia intrafamiliar. Eso lo entendí ese día. Pasaron los días y yo seguía sin comprender claramente si esto realmente estaba pasando o era una triste pesadilla, pero no lo era. Existía! Estaba envuelta en medio de una relación de la que no podía escapar. Lo que jamás llegué a entender es por qué seguí junto a él.
Todavía, después de 20 años, cuando converso con amigas o adolescentes la pregunta llega al hueso y cala hondo Por qué seguiste con él? Y debo ser honesta. Sigo respondiendo lo mismo. No lo sé. Sólo sabía que lo amaba, no conocía el amor pero a esa edad sentía que era así; tanto que cada golpe que recibía pensaba que era un error que había cometido. Esa absurda idea de sentirnos culpables. Cuándo todo se vuelve al revés y pasamos a formar parte de éste circulo vicioso.

Es muy difícil de explicarlo y más aún de poder entenderlo pero lo viví y lo más triste es  que lo siguen viviendo millones de mujeres en todo el mundo bajo un silencio profundo pidiendo a gritos ser salvadas.
Risueña, alegre, amistosa, feliz Así era.pasé de la dicha a la humillación, a sentirme herida, desvalorizada y con una gran tristeza interior.

Siempre me decía lo mucho que me amaba, que sin mí no podía vivir, que lo perdonará.que difícil era eso tratar de entender que alguien podía amar de esa  manera tan miserable. Supongo que siempre dicen: Perdóname! No quise hacerlo. Voy a cambiar. Te lo prometo, te amo Sí y ahí te quedas perpleja pensando: Tal vez es verdad que me ama a su manera y eso ocurre precisamente cuándo ya no nos queda nada de amor propio.
Sus golpes fueron no sólo dejando marcas en mi cuerpo sino profundas e irreparables heridas en mi alma. A esa edad no tenía respuestas, estaba terminando el colegio a prontas de entrar a la universidad pero él me bloqueó, no podía contárselo a nadie pero supongo que era un secreto a voces. Tenía miedo, estaba insegura, mis amigas intuían que algo me pasaba pero yo me alejé de ellas y de a poco de mi familia.

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Sus agresiones comenzaron a los cuatro meses golpes, amenazas, dolor, cortes de piel, ropa destruida. Mi frágil cuerpo delgado recorría esa enorme casa en la que él habitaba con cada golpe que me daba. Sentía que era eterno. Hasta que un día me tomó con más fuerza que nunca, me llevó hasta su habitación y trató de matarme, por unos segundos no respiraba y sólo quería que lo hiciera para escapar de ese infierno.
Fui amenazada constantemente, sí algún día llegaba a dejarlo, mataría a toda mi familia y luego a él y con todo lo que ya me había hecho Le creí
Si, ésto tal vez responde sus preguntas de cómo una mujer se queda junto a un golpeador.

Me levanté como pude, con mi cuerpo ensangrentado, escuché que estaba en la ducha, saqué fuerzas de flaquezas y con valentía arranqué. Fue ese el día que dejé de ser una joven adolescente ingenua y me convertí en lo que soy hoy:
Una verdadera mujer.

Pero cuántas de nosotras, independiente de la edad, estrato social o educacional callan, ya sea por vergüenza o miedo en fin sea cuál sea la razón de porque nos permitimos tanto dolor, cada una de nosotras tiene su propia historia y ésta fue la mía.
Si tienen alguna hija, amiga, madre, hermana que esté viviendo está situación podemos compartirlo y encontrar un camino, porque siempre hay uno. Así se nos oscurezca el mundo, la luz llega no sólo iluminando nuestro andar sino nuestra vida interior.
El perdón , la compasión frente a una persona tan cruel se perdona con el tiempo y se vuelve a ser feliz. Hoy en día soy una mujer afortunada gracias a Dios porque me amo y soy amada. El camino es largo pero la decisión está en tus manos.

Con los años entendí, que el amor no hiere, no lástima, no nos hace sufrir ni llorar.
El amor es darle al otro lo mejor pero jamás un golpe, sino muy por el contrario es dar sin esperar nada a cambio, sólo respeto hacia el otro hoy lo sé.. pero cuántas mujeres hoy están siendo agredidas y no se atreven a contarlo.

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